Fibromialgia

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Resumen

La Fibromialgia (FM) es una afección crónica de etiología desconocida, caracterizada por la presencia de dolor crónico musculoesquelético generalizado, que suele coexistir con otros síntomas, fundamentalmente fatiga y problemas de sueño, pero también pueden estar presentes parestesias, rigidez articular, cefaleas, sensación de tumefacción en manos, ansiedad y depresión, problemas de concentración y memoria.

El curso natural de la FM es crónico, con fluctuaciones en la intensidad de los síntomas a lo largo del tiempo. La FM puede ocasionar importantes consecuencias en el estado de salud y la calidad de vida de la persona que la padece.

El diagnóstico de la FM es clínico, por la falta de una prueba objetiva y no se apoya, por tanto, en ninguna prueba analítica, de imagen o anatomopatológica específica.

El tratamiento de la FM es sintomático, ya que no se conoce la etiología. Los tratamientos van encaminados básicamente a disminuir el dolor y la fatiga, a mejorar el sueño y los niveles de actividad, la adaptación y calidad de vida de las y los pacientes, así como a mantener la funcionalidad e incrementar la capacidad de afrontar la enfermedad y mejorar el bienestar psicológico.

Este documento, basado en la mejor evidencia científica disponible y en el consenso entre personas expertas, pretende ofrecer unas pautas comunes de actuación en el Sistema Nacional de Salud para una atención sanitaria más equitativa y de mayor calidad a las personas afectadas por esta patología y que puedan disfrutar de una mejor calidad de vida.

Su objetivo es contribuir a un mayor conocimiento de la FM por los profesionales sanitarios que ayude, principalmente a los de los equipos de atención primaria, en la toma de las decisiones sobre el diagnóstico, tratamiento y otros aspectos relacionados con la Fibromialgia, contribuyendo a un manejo más eficaz de estos pacientes.

Para hacer más práctico el uso de este documento, el mismo recoge un resumen operativo que propone una secuencia práctica para el manejo de la Fibromialgia en el día a día en atención primaria, referido a:

1. SOSPECHA DIAGNÓSTICA

Pacientes, especialmente mujeres de 30 a 60 años (sin olvidar mujeres más jóvenes u hombres), que se quejan de dolor generalizado, sin signos inflamatorios articulares ni musculares, sin signos sistémicos y con buen estado general.

El dolor se refiere a zonas musculares amplias; también puede referirse a articulaciones o al raquis.

Al ser preguntados sobre qué les pasa son frecuentes las expresiones como: “me duele todo”, “mejor le digo lo que no me duele”, “me duele de los pies a la cabeza”, “me duele desde siempre”.

2. DIAGNÓSTICO

El diagnóstico es clínico, no se apoya en ninguna prueba de laboratorio ni hallazgo radiológico específico.

El “American College of Rheumatology” publicó unos criterios de clasificación que son utilizados ampliamente para diagnosticar la FM. Estos criterios caracterizan la FM por la presencia conjunta de dos hechos:

2.1. Anamnesis

Historia de dolor generalizado durante, al menos, tres meses que está presente en todas las áreas siguientes: lado derecho e izquierdo del cuerpo, por encima y por debajo de la cintura y en el esqueleto axial (columna cervical, pared torácica anterior, columna dorsal o columna lumbar).

Se cumplen las condiciones de dolor generalizado si existe dolor en alguna región del esqueleto axial y en, al menos, tres de los cuatro cuadrantes corporales (dividiendo el cuerpo con una línea vertical longitudinal que separe en dos mitades al cuerpo, derecho e izquierdo, y una línea transversal que pase por la cintura que separe dos mitades superior e inferior) o, excepcionalmente, sólo dos si se trata de cuadrantes opuestos respecto a los dos ejes de división corporal.

El dolor se acompaña frecuentemente de rigidez articular matutina, parestesias en manos y pies, fatiga-astenia, alteraciones del sueño, cefaleas, acúfenos, inestabilidad, alteraciones de la concentración o de la memoria, disfunción temporomandibular, dolor miofascial y clínica compatible con colon irritable.

2.2. Exploración

Dolor a la presión de, al menos, 11 de los 18 puntos (nueve pares) que corresponden a áreas muy sensibles para estímulos mecánicos, es decir, con bajo umbral para el dolor mecánico:

  • Occipucio: en las inserciones de los músculos suboccipitales (entre apófisis mastoide y protuberancia occipital externa).
  • Cervical bajo: en la cara anterior de los espacios intertransversos a la altura de C5-C7.
  • Trapecio: en el punto medio del borde posterior.
  • Supraespinoso: en sus orígenes, por encima de la espina de la escápula, cerca de su borde medial.
  • Segunda costilla: en la unión osteocondral.
  • Epicóndilo: distal a 2 cm y lateralmente al epicóndilo.
  • Glúteo: en el cuadrante supero-externo de la nalga.
  • Trocánter mayor: en la parte posterior de la prominencia del trocánter.
  • Rodilla: en la almohadilla grasa medial próxima a la línea articular.

3. DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL Y DE OTROS POSIBLES PROCESOS ASOCIADOS: El diagnóstico de FM es clínico, no apoyándose en ninguna prueba de laboratorio ni hallazgo radiológico específico de FM. Es conveniente realizar, sin embargo, determinadas exploraciones complementarias con objeto de descartar la coexistencia de otros procesos asociados. La valoración de pacientes con FM debe incluir el hemograma, la bioquímica básica y los reactantes de fase aguda. La petición de otras pruebas complementarias debe ser individualizada, en función del cuadro clínico, la exploración física y la sospecha de una enfermedad asociada.

Enfermedades más frecuentes que pueden compartir manifestaciones clínicas con la FM

Lupus eritematoso sistémico

Artritis reumatoide (AR)

Espondiloartropatías

Esclerosis múltiple

Hipotiroidismo

Neuropatías periféricas

Alteraciones estructurales mecánicas o degenerativas del raquis

Miopatía (metabólica o inflamatoria)

Polimialgia reumática

Trastorno depresivo mayor

 

Además de estas, el documento recoge otras posibles patologías asociadas a la FM

4. TRATAMIENTO

El objetivo del manejo de la FM es el alivio de los síntomas y el mantenimiento de la capacidad funcional en los ámbitos personal, familiar y profesional de la persona que la padece, impidiendo que se deteriore su calidad de vida o que lo haga lo menos posible.

El documento recoge una serie de consejos para el médico como acordar con el paciente los objetivos a alcanzar, que deben ser realistas, planificar las visitas de seguimiento y la actuación ante agudizaciones junto con el paciente, evitando indicarlas solo en función del empeoramiento, etc.

Asimismo recoge unas pautas para el manejo práctico, de forma que una vez diagnosticada la FM, se deben valorar sistemáticamente los siguientes aspectos:

A. Presencia o no de otras patologías asociadas al dolor, tanto físicas como psíquicas (principalmente depresión y ansiedad), con repercusión en la capacidad funcional del paciente y cuyo tratamiento debe abordarse.

B. Existencia de factores agravantes y aquellos otros que alivian la sintomatología

Posibles factores agravantes y aliviantes

Agravantes

Aliviantes

Frío

Tiempo húmedo

Inactividad o exceso de actividad

Estrés mental

Estrés físico

Dormir mal

Calor

Tiempo seco

Actividad física moderada

Relajación

Descanso

Sueño reparador

C. Valoración de  la limitación o interferencia -afectación de la calidad de vida- que la sintomatología ocasiona en la persona afectada mediante escalas adecuadas.

D. Valoración de factores psicológicos como estados emocionales, pensamiento catastrofista y percepción de autoeficacia que han mostrado su influencia en el mayor o menor impacto de la FM.

E. Decidir qué pacientes tratar y cuáles derivar desde atención primaria y a quién,  en función de criterios de derivación que recoge el documento.

F. Informar al paciente: Es el elemento básico del manejo de la FM y debe incluir qué es la enfermedad y cómo se diagnostica; alternativas terapéuticas; consejos para afrontar la enfermedad correctamente y minimizar sus consecuencias.

El documento señala una ideas clave a trasmitir y unos consejos para el autocuidado que son muy importantes en el alivio de la sintomatología como son evitar los factores desencadenantes, favorecer los aliviantes y hacer el ejercicio físico con regularidad.

G. Tratar a las y los pacientes que no se deriven: Iniciar tratamiento no farmacológico y farmacológico en función de las características clínicas del paciente y de acuerdo con los criterios que recoge el documento.

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